La lagartija con la cola perdida: la separación como símbolo de pérdida y transformación
En Tenerife hay muchas lagartijas diferentes, y la imagen de una lagartija con la cola perdida me parece un símbolo preciso para la experiencia de la separación. En este texto miro la separación a través de una lente simbólica junguiana y recuerdo cómo una gran lagartija de cola corta y regenerada desapareció entre las rocas.
By Iveta Upeniece
Las lagartijas de Tenerife
En Tenerife hay muchas lagartijas variadas e interesantes; para mí, una lagartija con la cola rota o perdida es un símbolo preciso de la separación. Esta imagen —vida preservada pero herida— abre la reflexión sobre la pérdida, el dolor y los cambios que la separación puede dejar en el alma.
Una perspectiva junguiana
Me refiero a los arquetipos de Anima y Animus y al camino de la individuación como una lente simbólica junguiana para contemplar la experiencia de la separación. Estas ideas funcionan como símbolos que ayudan a nombrar cambios internos y el proceso de integración; son herramientas interpretativas, no explicaciones causales demostradas.
Vínculos traumáticos y apego
He escrito sobre el vínculo traumático: el apego en las relaciones puede sentirse intensamente convincente y resultar muy difícil de dejar. Cuando las personas describen esa experiencia, a veces me viene a la mente la imagen de Patrick Melrose luchando con la adicción; es una imagen literaria, no una comparación clínica. Últimamente observo una sincronicidad en mi práctica: para varias personas, el objetivo de la terapia es salir de una relación que se ha vuelto amenazante o abusiva. Puede ser un paso importante hacia la seguridad.
La cola como metáfora de pérdida
En la naturaleza, la lagartija pierde la cola al enfrentarse al peligro. Como metáfora, esto puede relacionarse con vínculos que se han vuelto amenazantes: la persona puede sentir que debe renunciar a una parte de sí para protegerse. Esa cola simbólica puede ser una ilusión de seguridad, la esperanza en el otro, el amor propio, la cercanía, la capacidad de confiar plenamente o la identidad del “nosotros”; cuando la relación termina, la pérdida de esa parte puede vivirse con dolor.
Recrecimiento e integración
La cola de la lagartija, como metáfora, puede 'volver a crecer', pero no será igual: puede ser más gruesa, más tosca, menos sensible y, sin embargo, funcional. Desde la lente junguiana, la psique no vuelve a la inocencia tras una herida; integra la experiencia dolorosa. En ese sentido, la individuación trata de volverse más sano e integrado, no simplemente de regresar al estado anterior.
Duelo, fuerza y la lagartija que desaparece
Tras una separación, la persona a menudo llora no solo por la pareja sino por la versión de sí misma que no volverá; encontrarse sin el espejo de la relación puede ser vacío, temible y a la vez revelador. Y aunque utilicé el cliché de que lo que no nos mata nos hace más fuertes, es importante añadir que el sufrimiento no hace automáticamente más fuerte a todo el mundo; la fuerza puede crecer con el tiempo, con apoyo, reflexión y pasos elegidos. Me hubiera gustado añadir la foto de la gran lagartija de cola tosca que vi hoy, pero resultó más hábil que yo y desapareció entre las rocas.