Ha llegado la época navideña
Al ver películas de Navidad, a menudo se tiene la impresión de familias afectuosas, amables y en paz. Sin embargo, en la realidad, el frenesí de organizar las fiestas puede aumentar el estrés y hacer que la gente se sienta de otro modo.
By Iveta Upeniece
Películas frente a la realidad
Al ver películas navideñas, las familias representadas suelen aparecer cálidas, cariñosas y en armonía. Eso, por supuesto, es posible, pero es menos probable en pleno frenesí de planificación de las fiestas.
El frenesí de organizar
Es realmente un frenesí: organizar un evento en el que participa más de una persona puede asociarse a niveles de estrés más altos. Eventos grandes, como bodas, a veces pueden asemejarse al nivel de crisis familiar por el estrés que implican, aunque eso no significa que vaya a ocurrir siempre; simplemente pueden tensar las relaciones.
Por qué lo menciono
¿Por qué escribo sobre esto hoy? ¿Por qué no resaltar el aroma de mandarinas y galletas de jengibre con glaseado de azúcar? Lo hago para que, si de repente te recriminas por no sentir felicidad sino estrés, cansancio o enfado, sepas que otros que organizaron cosas también pueden sentirse igual.
Ejemplos prácticos en familia
Hay quienes están sudando frente a los fogones, decorando la casa y el árbol, cuidando a los niños y todavía intentando convencer a la madrina para que esta vez no prepare arenque bajo un abrigo de piel o rasols, porque se ha planificado otro plato. O tratando de convencer a la abuela para que no compre 10 kg de dulces a los nietos y, en su lugar, invente algo creativo, juegue o cante con ellos. Estas escenas conocidas pueden contener humor y calidez junto con tensión y cansancio.
Una lente junguiana y consideraciones de seguridad
Los encuentros de familiares y amigos pueden constelar complejos e imágenes arquetípicas; lo menciono como una perspectiva simbólica junguiana que puede ayudar a describir lo que estas reuniones despiertan en nosotros, no como una relación causal demostrada. También pueden aflorar problemas no resueltos entre las parejas, de los que son testigos los niños y otros familiares. El alcohol u otras sustancias a veces pueden contribuir a conflictos, conductas agresivas o situaciones inseguras. Si existe un peligro inmediato, la prioridad es la seguridad y el contacto con los servicios locales de emergencia o apoyo; después de unas fiestas difíciles, algunas personas deciden buscar apoyo profesional.
Una pausa y un deseo
Por eso os invito a tomar una pequeña pausa del frenesí organizativo, respirar y recordar para qué sirve todo esto realmente y cómo queréis sentiros al final. De todo corazón os deseo unas fiestas tranquilas, conscientes y afectuosas.